La administración autonómica, a través de la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo (EVHA), ha sacado a concurso un contrato valorado en 796.831 euros (sin IVA) para crear un servicio de urgencia operativo las 24 horas del día, los 365 días del año.
El objetivo es tajante: la adjudicataria deberá intervenir en un plazo máximo de una hora desde que se detecte una alerta por intrusión o intento de okupación en alguno de los cerca de 14.500 inmuebles públicos de la región, de los cuales alrededor del 13% (unas 1.900 viviendas) sufren actualmente una ocupación irregular.
El contrato, con una duración inicial de tres años prorrogable a cinco, incluye acompañamiento jurídico, inspecciones técnicas, coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y la instalación inmediata de puertas antivandálicas, alarmas y sistemas de vigilancia.
Para el sector inmobiliario y el pequeño tenedor de vivienda, este anuncio genera una inevitable reflexión. Mientras la Administración pública se dota de un mecanismo operativo para actuar en menos de 60 minutos, el propietario privado sigue atrapado en la lentitud de los cauces judiciales ordinarios.
DOS VELOCIDADES ANTE UN MISMO PROBLEMA:
• Parque Público (EVHA): Dispositivo 24h | Respuesta en < 60 min | Despliegue técnico inmediato.
• Sector Privado: Procesos judiciales | Plazos de meses | Costes asimilados por el propietario.
Esta asimetría deja al mercado particular expuesto a una serie de consecuencias directas:
La iniciativa demuestra que cuando la Administración es la perjudicada, reconoce abiertamente que la inmediatez es la única vía eficaz para evitar que la okupación se consolide. Sin embargo, el ciudadano de a pie, la pequeña constructora o el inversor particular que sufre una intrusión en su patrimonio no disponen de un protocolo similar de apoyo institucional inmediato.
La falta de herramientas exprés para el ámbito privado sigue alimentando la desconfianza del pequeño propietario. Ante el riesgo de afrontar procesos largos y costosos para recuperar su inmueble, muchos tenedores optan por retirar sus viviendas del mercado de arrendamiento tradicional o exigir garantías financieras difícilmente alcanzables para muchos inquilinos, tensionando aún más los precios.
Al no existir una red pública de respuesta ágil para el mercado libre, la responsabilidad de la seguridad recae íntegramente en el bolsillo del propietario privado. Proteger un activo desocupado exige hoy una inversión privada constante en alarmas conectadas a centralita, puertas antiokupa y pólizas de seguro con coberturas jurídicas y de impago.
Más allá de la crítica normativa, el despliegue de la Generalitat valida de forma explícita las mejores prácticas de gestión patrimonial que venimos defendiendo en el sector inmobiliario:
Las primeras horas son decisivas: La fijación de un tiempo de respuesta de 60 minutos por parte de la EVHA confirma que la barrera de las primeras horas es vital. Si no se detecta la intrusión al instante para acreditar la flagrancia delictiva, la resolución se complica exponencialmente.
Prevención física y tecnológica: El uso masivo de puertas antivandálicas y alarmas ya no es un extra opcional, sino el estándar imprescindible para cualquier inmueble que vaya a estar desocupado durante un periodo de transición (reformas, herencias, comercialización).
Profesionalización en la gestión: Contar con asesoramiento profesional para actuar con la máxima celeridad en la vía legal y policial marca la diferencia entre resolver el problema en horas o en meses.
Que la Generalitat Valenciana actúe para recuperar su parque social y destinarlo a familias vulnerables es una buena noticia para la gestión pública. Sin embargo, la seguridad jurídica no debería depender de quién sea el titular del inmueble.
Para conseguir un mercado inmobiliario sano, equilibrado y con oferta suficiente, resulta imprescindible que este mismo principio de inmediatez y eficacia operativa se traslade al marco legal que protege a la propiedad privada.
Soy asesor inmobiliario con más de 15 años de experiencia en el sector, especializado en eliminar el riesgo de la compraventa de inmuebles en Valencia y su provincia. Mi enfoque se centra en proporcionar un servicio transparente y seguro para mi cliente, garantizando que cada operación esté bajo control absoluto en cada paso del proceso.
Trabajo con vendedores, compradores e inversores, tanto locales como internacionales, que buscan seguridad jurídica y una gestión profesional sin sorpresas. Mi compromiso es proteger el patrimonio de mis clientes, transformando lo que suele ser un proceso complejo en una experiencia clara y segura.
Como miembro de APIVA e inscrito en el Registro de Agentes Inmobiliarios de la Comunidad Valenciana (RAICV), aporto una sólida credibilidad a mi práctica. El enfoque regulado y de estándar internacional me distingue en el mercado, brindando a mis clientes la tranquilidad que merecen.
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